Page 47 - Revista Traveling 50
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Y llega el momento de cambiar el calzado por uno apropiado para el agua y vestir- se de kimono rosa. No hay palabras para expresar el curioso aspecto de mi amigo, alto, grande y rubio, envuelto en tan ce- lestial atuendo. El propietario, no sin cierta sonrisa irónica que se trasluce de su solem- ne porte, nos alcanza un par de palas en su afán por añadir un peldaño más al apren- dizaje de la unión con las fuerzas naturales que entraña el sintoísmo. Mientras, Kumi- ko nos aclara que en las pozas también podemos cocer huevos o verduras, mejor para la próxima...
Cruzamos al rio Oto y eligiendo un lugar que calentara el sol, pero no demasiado, al resguardo de los viandantes, no se fueran a reír, procedemos a escavar en la gravilla del río hasta dibujar con la pala una piscina de la que brota agua templada, deliciosa, sanadora, en la que nos zambullimos a la par que en nuestro rostro se dibuja la son- risa plácida de nuestras compañeras de poza, que allí siguen.
LA VENTANA DE MANENA
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