Page 26 - Revista Traveling 50
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PORTUGAL: MADEIRA
rao, con uno de los acantilados más al- tos de Europa, en cuya cima se desafía al vértigo caminando sobre una platafor- ma suspendida de cristal. También está el recóndito valle Curral das Freiras, con su mirador Eira do Serrado, y los paisa- jes que jalonan la bellísima bahía D’Abra y la Punta de São Lourenço, en el extre- mo más oriental. Los amantes de gastar las botas no pueden dejar de ascender al Pico Ruivo, el más alto de la isla, de 1.861 metros. Es aquí donde se tiene la sensa- ción de pasear por encima de las nubes. Otros bonitos paseos son los que recorren las características levadas y que suponen la actividad al aire libre con mayor tradición en Madeira. Se trata de canales de irrigación que se construyeron en el siglo XVI y que hoy ocupan una red de 3.000 kilómetros que pueden abordarse a pie o en bicicleta. Similares a los acueductos antiguos, es- tas levadas fueron concebidas para apro- vechar las fuentes de agua de ciertas re- giones y poder surtir así a otras áreas de producción agrícola. Pero históricamente también se han empleado como represas e incluso como fuentes de energía hi- droeléctrica: el 14% de la electricidad de la isla está producida por estas acequias. Más allá de su utilidad, las levadas trazan hoy hermosas rutas que son un caramelo
 BTT ©Tiago Sousa
 Bosque de laurisilva y una de las levadas más largas de la isla 26 - Revista Traveling































































































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