Page 23 - Revista Traveling 50
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 Un paseo por
esta isla portu-
guesa, coronada
como la mejor S del mundo, don-
de la naturale-
za ha esculpido dramáticos pai-
sajes que son
una suerte de
trópico pero a la
europea.
Camara de Lobos_Miradouro da Eira do Serrado2©Francisco Correia
erá por su vegetación exu- berante, por la presencia permanente del mar o por los senderos por encima de las nubes. O será por los bosques de laurisilva, por el
temperaturas veraniegas durante todo el año y su gran cantidad de reservas protegidas, se ha definido como ese lugar donde Europa se une con el trópico. Y es que la naturaleza se em- pleó a fondo no sólo en esta isla, sino también en las otras dos restantes que conforman el archipiélago: Porto Santo (habitada también) y Desertas y Selvagems, dos pequeños atolones mantenidos como parque natural. En todos ellos encontramos una costa es- carpada, abruptas montañas y espec- taculares jardines.
Situada en la fachada sur y oculta en- tre los pliegues del terreno, Funchal, la capital, es la puerta de entrada a Ma- deira, a través de su aeropuerto, con una de las pistas de aterrizaje más complicadas del planeta.
Un primer sobresalto que anticipa el dramatismo de esta isla tocada por
espectáculo de los delfines y las ba- llenas, por las huellas de Cristiano Ronaldo o por las ricas lapas con ajo y perejil que presiden su gastronomía. Será por todo esto por lo que Madeira es el mejor destino insular del mundo, según sentenciaron, por sexto año consecutivo, los World Travel Awards, los premios más prestigiosos del sec- tor turístico. Un título que ha puesto en el punto de mira universal a la be- lleza de esta isla portuguesa. Madeira, emplazada a mil kilómetros de litoral luso y a sólo quinientos de la costa africana, es un vergel en medio del océano. Un territorio que por sus
VIAJES DE AUTOR
 Plaza del Ayto. de Funchal ©Andre Carvalho
Revista Traveling - 23
















































































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